Mi musa


Mi musa vive en un lugar entre mi estómago y la respiración. 
Si quiero que venga, desinflo la barriga, y sin aire hasta el último escondite del estómago, respiro. 
Inmediatamente aparece la musa. 
Aparece contoneándose, buscando espacio, prepotente, y  toma mis manos y las pone a recorrerme adentro, a recorrer el trechito desde dónde terminó la respiración hasta donde empieza a salir un pensamiento. 
Y yo sé que es un pensamiento porque mis manos se detienen y lo dejan pasar, y veo al pensamiento creerse libre.
Domino a mi musa completamente
Y me contento, descubro una energía inusual, un descarrilamiento de los acuerdos, y me muevo por aquí, 
como bailando. 
Los hombros en alto, el cuello contorsionando a los lados. 
Hummmm, qué raro, como un galán latino, uno de estos tipos dueños de los movimientos, y salgo a escena; no importa la música, la cabeza, el cuerpo, la energía del aire, tengo un control exacto de los ajustes.
 Hummm, ¡qué raro!
Sólo el verso me mira, ahuecado resollando.

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