El destino


El día 3 es la fecha esperada, anunciada, manipulada.
El destino está caminando su ruta infalible.

La policía sigue escondida detrás de la colina y es una auténtica fiera al acecho;

un nieto de la profesora de piano pierde la vida en un accidente de carros, un nieto de ella aquí, ella allá,

vieja amiga;

el clima lentamente nos sorprende con unas temperaturas matutinas que nos hacen creer

que la Florida no es la Florida.

Hay, no obstante, un aviso, casi una amenaza

de los que someten su voluntad a prueba: el aire tiene a lo lejos una respiración de ahogo,

dejando la sensación de que cualquier cosa puede pasar.

La incertidumbre siempre será el compañero de los que no entendemos bien las cosas;

el miedo, esa emoción que enmascaramos con la indiferencia.

Pero el destino, en su tránsito, camina por nuestras venas y me es fácil reconocer su latido demasiado caliente en la sien, la turbulencia abdominal que se desboca.

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