Fatiga



Amanezco con la respiración, el resuello, dejándose caer en lo más distal de las extremidades. Ahí forma un lago estancado de sensaciones con habilidad para encaminar propósitos. Asumo bien al aire, la esperanza de que el oxígeno, más aún los músculos que lo proporcionan, fortifiquen a los que se definen derrotados, agazapados detrás del túnel, y la más mínima, elemental actividad no los sorprenda.
Ahora tengo que salir a entrometerme con el día, todavía no sé qué exigirá a mis fibras extenuadas, a mis conexiones neuronales sin aceite ni vigorizantes. Habrá algunos obstáculos que se venzan con esfuerzos adrenalínicos, pero de seguro la sombra mía se ajustará a la silla, decepcionada, esperando que el día pase.

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