Es interesante

Es interesante cómo Thomas Mann sacó provecho de ese trastorno de los sentidos que se da en algunas enfermedades y que consiste en sentir mucho. Oler mucho, saborear mucho, sentir hasta el delirio, con pasión alucinante.
Lo hace saber Oliver Sacks en su libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, y que resume así:
¨ La paradoja de una enfermedad que puede presentarse como bienestar (como una sensación maravillosa de bienestar y de salud, y no revelar hasta después sus potencialidades malignas) es una de las ilusiones, trucos e ironías de la naturaleza. Y ha fascinado a muchos artistas, sobre todo a los que equiparan el arte con la enfermedad: es éste un tema (dionisíaco, venusino y fáustico al mismo tiempo) que aparece una y otra vez en Thomas Mann, desde las febriles alturas tuberculosas de La montaña mágina hasta las inspiraciones espiroquéticas de Doctor Fausto y la malignidad afrodisíaca de su último relato, El cisne negro.¨

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