Puedo hablarle al amor

Puedo hablarle al amor que se prometió y no llegó.
Preguntarle por qué tanta distinción, tanto gallardeo, tenerle preparado un cuestionario a mi manera natural. No sabría sin embargo, dónde encontrarle el jadeo.
Se me ha dicho que en la esquina menos pensada, en cualquier tropezón del zapato. Que abre caminos, esa miel
que quita palabras a los caminantes. Yo pudiera, tirano, transgredirle el alma.
Pero jadeando tan desparramado que parece alto, qué puedo hacer. Si lo mismo cuenta el corazón, biológico frente a la señal,
que la constancia del hígado en el rostro.

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