Vivir por debajo de las posibilidades



El conocimiento nos enseña que la voluntad de vida y la voluntad de muerte son indisociables. 

Me pregunto si habrá alguna correspondencia entre la forma que nos aferramos a la vida

y la supervivencia frente a los eventos que conducen a la muerte.

Mi espíritu no se aferra, ciertamente, a la vida,

como si entre la vida y la muerte el camino fuera más amigable cuando no nos definimos

por alguno de ellos, a mi espíritu le gusta trotar entre nubes sin que su propia naturaleza le dicte

entrar con la fuerza máxima, en la vida.

Cuando veía algún cuadro de una pintura, siendo niño, en libros, en la escuela, en el cine,

sentía de inmediato, desde muy adentro, una capacidad para hacer eso,

entendía sin tenerlo claro,

que mis manos se estaban preparando para hacerlo algún día, y que iba a ser pintor,

de tan grata y fácil que era la tarea.

Así me convencí para vivir. La pintura espera.

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