Dolores




Unos de mis más importantes talleres mentales son las articulaciones, especialmente codos, rodillas y caderas.

Me ha llamado la atención en la medida que envejezco cómo estas uniones de los huesos,

por el uso continuado y las fricciones y la alteración de sus estructuras,

van haciéndose fuentes de dolor.

Uno de los retos de la vejez: llevar bien el esqueleto.

Es difícil notarlo a simple vista, se camina aún erguido, el paso es ágil, la postura digna,

pero en el íntimo momento de estar solo con ellas,

se siente la dosis de entropia que les va tocando.

Los ejercicios son el cuento de nunca acabar, o sea, lo que se arregla aquí,

se desbarata allá.

Y aquí y allá es lo mismo.


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