Sombras


















Se mueven la sombras detrás mío como superpuestas,

dejando tras de cada una la forma inminente de la que sigue.

Y desaparecen yéndose al vacío de donde no se extrae nada.

Queda una coloración grisácea que tiene los límites de la propia vista.

Necesitamos la luz.

Cuando entra, dueña, se pasean de nuevo los contornos definidos de los contrastes.

Si mi ojo parpadea, al final, le queda una reminiscencia no solo fugaz,

sino torpe, de las sombras.

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