Ah, cómo conozco

Ah cómo conozco el tinte amarillo de mi piel ahora que va hacia el polvo. Cómo le sé del respiro, de las cuevas del sueño. Mi palabra de cervecita a medias se ha perdido en su causa. Bicéfalo me asomo a su hecho. Yo soy el silencio. No verán el anillo fino que me adorna al callar, el destello del oro, los engendros que el metal descarga figurándolo todo.
El polvo se  levanta enfrente de mi piel, amarilla, tan mía ahora que la conozco.
Como a todo hombre, me perteneció antes de encontrarle. Tuve mi palabra de alma. Mi palabra enferma, con la cura que mata.
La piel por fin se me prende al nervio que la vio crecer y llega hasta la hora en que se encorva al polvo. Hacia el polvo amarillo.







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