Bajo de la loma

Bajo de la loma con una alegría innecesaria. Ay niño, qué podrás aportar al espectáculo. Un niño de ojos luengos. Reserva, moderación, e incluso aversión a manifestar las emociones, a pecar de inmodestia. Una ramita cruje, crac, un niño abre los brazos con la candidez de un ser con miedo a la existencia.
La alegría no debe pertenecer a estas lomas, sino más adentro del iris.
La loma queda arriba, observando al mundo que empuja. Estiro el cuello, adiós loma. Una ramita cruje. Qué  podrás decir que alegre a los vecinos. Crac. Ay niño, mira a esa loma, la risa que rueda loma abajo. Realmente no hay que esforzar tanto los ojos.

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