Sé que pueden

Sé que pueden quedar oportunidades de todos los tipos.
¿Para qué creer que las amargas están en los pasos? ¡Cuánto me embullo para tener el coraje de resistir hasta la última alegría! Pero, ¡qué viejo estoy!
Me miro al espejo y casi no puedo creerlo:¡ zas!, así se fue la juventud.
No me da la gana de hacer balances. No quiero enfrentarme a lo bueno y a lo malo que ha sido el tiempo conmigo. Hoy sólo miro: ¡qué viejo estoy!
De nada valdrá el consuelo ajeno, la palabra que desde cualquier sitio intente animar la insensatez de las comparaciones. Viejo, y como un viejo más, observo. Un hijo dice "eres la mejor versión de ti mismo". Y es verdad. Y es verdad también que estoy viejo.
Pero en realidad no importa. A nadie. A cada uno le importa su vejez. Y la mía, la individualista y ridícula vejez mía, a la muy testaruda, la expongo todos los días a que se esparza y regrese.
No me fue con aquello de mirarme en el charco y afirmarme. Valoro lo distintamente nuevo. Y como un ser más, camino, y los que no me conocen, inmediatamente me reconocen. Ahí va, dicen, en lo viejo que está. Y eso me basta.
Confían en mi unicidad.
Me dejo pasar. A cada segundo, another one bites the dust.

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