Tiendo a lo mismo

Tiendo a lo mismo y nada resuelvo sabiéndolo; me dejo llevar por fuerzas que veo. 
Si el jardín está sucio, voy con pala y azadón y bolsas de basura y recojo, muevo la tierra de las plantas, escarbo, podo. Pasa un transeúnte desprevenido y exclama que el jardín ha quedado limpio. 
Pero realmente pateé la flor, me desplacé de una esquina a la otra contando las hojas. 
El vecino se une al transeúnte para ponerse las manos bajo las quijadas, qué cambio, cómo reluce todo. 
Yo literalmente me persigno cuando, frente a la belleza, no puedo hacer más que compararme.
Al final, habrá un final antes del final, el día llegará a su fin y todo lo que está ocurriendo en su interior no será sino nostalgia.
Hay una parte de mí incapaz de crear nada, con un nihilismo cínico. Que ocupa espacios y lo que hace es lavar su rastro, y lo que hace es tirar sonrisas, amagos de sonrisas.






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